Consejos para disfrutar al máximo las vacaciones

Sí, por fin, las vacaciones han llegado o están a la vuelta de la esquina y nuestro cuerpo las necesita como agua de mayo, pero estas también pueden causarnos algunos problemillas si no tenemos en cuenta ciertas cosas.

Los cambios en la rutina durante esta época, la práctica de deportes que no solemos practicar, dejar de realizarlos de golpe o incluso el calzado veraniego pueden provocar en nuestro cuerpo cambios negativos. Por ello, queremos darte una serie de consejos sencillos desde nuestro punto de vista, para que puedas disfrutar al máximo de estos merecidos días.

Si en tu caso, aprovechas las vacaciones para hacer más deporte del habitual, porque te encanta surfear, pasear por la playa o el kayak, nuestra recomendación más sencilla es que vayas con calma. Haz un buen calentamiento y estiramientos para evitar que esos músculos que no usas mucho, no sufran lesiones.

Tanto si estás acostumbrado como no, ten en cuenta las horas en las que realizas el ejercicio, que no sean las mismas que siempre. Las altas temperaturas pueden causarte cansancio y deshidratación.

Ahora, sin pensar en el ejercicio en sí, ten mucho cuidado con el calzado de verano. Las chanclas no recogen bien el pie y no son aptas para caminatas largas. Usa un calzado adecuado, que transpire y que tenga una suela en condiciones, acude a tiendas especializadas en deporte y seguro que encuentras algo adecuado.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los viajes largos en coche pueden causar problemas en las articulaciones, así que en la medida de lo posible, te recomendamos que pares, y hagas algunos estiramientos.

A todo esto, siempre le vamos a sumar una alimentación adecuada y una hidratación continua, las olas de calor pueden pasar factura, así que no lo dudes y sigue nuestros consejos.

Por último y no por ello menos importante, es fundamental que continúes o no demores el comienzo de tus tratamientos de fisioterapia, aunque el verano y las ganas de descansar han llegado, es crucial no paralizar el tratamiento que hayas iniciado, ya que las vacaciones han llegado, pero nuestras lesiones siguen ahí. De esta manera, impedirás cronificación en la lesión o alargar tiempos de recuperación posterior que conlleven a una pérdida de nuestro tiempo, dinero y de calidad de vida.