¿Por qué vuelve una lesión? Claves para evitar recaídas.

¿Te ha ocurrido alguna vez que una lesión parecía completamente recuperada y, semanas o meses después, las molestias han vuelto a aparecer?

Es una situación bastante habitual. Dejamos de sentir dolor, retomamos nuestra actividad deportiva o nuestra rutina diaria y pensamos que el problema está solucionado. Sin embargo, después de varios entrenamientos, una jornada intensa de trabajo o incluso un movimiento aparentemente sencillo, el dolor regresa.

Cuando esto sucede, es frecuente pensar que el tratamiento no funcionó o que tenemos una zona especialmente “débil”. Pero no siempre es así.

Pues bien, por ello, con el artículo de esta semana, en NeuroSport Ávila queremos explicarte por qué pueden aparecer estas recaídas y, sobre todo, por qué dejar de sentir dolor no significa necesariamente que nuestro cuerpo esté preparado para volver al mismo nivel de actividad que tenía antes de la lesión.

 

¿POR QUÉ PUEDE REAPARECER UNA LESIÓN?

Nuestro cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación. Cuando entrenamos, caminamos, corremos, trabajamos o realizamos cualquier actividad física, nuestros músculos, tendones y articulaciones reciben diferentes estímulos y cargas a los que se van adaptando progresivamente.

Sin embargo, durante una lesión normalmente reducimos nuestra actividad.

Podemos pasar varias semanas sin correr, sin entrenar fuerza, evitando determinados movimientos o disminuyendo considerablemente nuestra actividad cotidiana. Durante ese periodo de tiempo, nuestra capacidad física también puede cambiar.

El problema aparece cuando, al desaparecer el dolor, intentamos regresar inmediatamente al mismo nivel de actividad que teníamos antes.

Nuestro cuerpo quizá ya no esté preparado para tolerar esa carga.

 

NO TENER DOLOR NO SIGNIFICA ESTAR COMPLETAMENTE RECUPERADO.

Este es uno de los errores más habituales durante una recuperación; el dolor es un síntoma importante, pero no debe ser el único indicador que determine cuándo podemos volver a nuestra actividad habitual.

Imagina que un corredor deja de entrenar durante varias semanas debido a una lesión. Después del tratamiento, comienza a encontrarse mejor y ya no siente molestias caminando o subiendo escaleras. ¿Significa esto que puede volver directamente a correr diez kilómetros? Probablemente necesite una adaptación progresiva.

Lo mismo ocurre después de una lesión de hombro, rodilla, tobillo o espalda. Aunque las molestias hayan disminuido, todavía puede existir:

  • Pérdida de fuerza.
  • Menor movilidad.
  • Falta de coordinación.
  • Disminución de la resistencia muscular.
  • Inseguridad al realizar determinados movimientos.
  • Menor tolerancia a las cargas que existían antes de la lesión.

Por eso, el proceso de recuperación no debería finalizar únicamente cuando desaparece el dolor.

 

EL ERROR DE VOLVER DEMASIADO RÁPIDO.

Sentirse mejor genera confianza y ganas de volver a la normalidad; y eso es positivo.

Sin embargo, uno de los errores que podemos cometer es intentar recuperar en pocos días todo aquello que hemos dejado de hacer durante varias semanas.

Por ejemplo: Volver al gimnasio utilizando directamente los mismos pesos, retomar todas las sesiones de pádel de la semana, correr la misma distancia y al mismo ritmo que antes de la lesión, realizar de nuevo una jornada laboral físicamente exigente sin adaptación previa…

En estos casos, puede producirse un aumento demasiado rápido de la carga, y nuestro cuerpo necesita tiempo para volver a adaptarse.

Por ello, una recuperación adecuada debe ser progresiva y tener en cuenta las exigencias reales a las que se enfrentará cada paciente.

 

¿QUÉ PAPEL TIENE LA FUERZA EN LA PREVENCIÓN DE RECAÍDAS?

Recuperar la fuerza es uno de los elementos fundamentales después de muchas lesiones.

Durante un periodo de menor actividad, determinados músculos pueden perder capacidad para generar fuerza o mantenerla durante esfuerzos prolongados.

Por esta razón, el ejercicio terapéutico permite trabajar progresivamente aquellas capacidades que necesitamos recuperar.

Pero no todos los pacientes necesitan realizar los mismos ejercicios; un corredor tendrá unas necesidades diferentes a las de una persona que trabaja ocho horas de pie, por ejemplo. La recuperación debe adaptarse a cada persona.

 

¿Y SI TENGO MIEDO A VOLVER A MOVERME?

Después de una lesión también puede aparecer otro factor importante, el miedo.

“¿Y si vuelve a doler?” “¿Y si me lesiono otra vez?” “¿Será demasiado pronto para volver a entrenar?”

Estas dudas son completamente comprensibles. Después de haber experimentado dolor durante semanas o meses, determinados movimientos pueden generar inseguridad incluso cuando físicamente podemos realizarlos.

Por ello, recuperar la confianza también forma parte del proceso.

La exposición progresiva al movimiento y al ejercicio permite comprobar poco a poco qué actividades podemos realizar y cómo responde nuestro cuerpo. El objetivo no consiste en evitar para siempre aquello que anteriormente nos produjo molestias, sino en recuperar progresivamente nuestra capacidad para realizarlo.

 

¿CÓMO PODEMOS REDUCIR EL RIESGO DE UNA RECAÍDA?

Aunque nunca podemos garantizar que una lesión no vuelva a producirse, sí podemos trabajar para reducir el riesgo. Algunas recomendaciones importantes son:

  • No aumentar bruscamente la actividad después de un periodo de reposo.
  • Recuperar progresivamente fuerza y movilidad.
  • Adaptar los ejercicios a las necesidades de cada persona.
  • Controlar la cantidad y la intensidad del entrenamiento.
  • Respetar los tiempos de recuperación.
  • No utilizar únicamente la ausencia de dolor como criterio para volver al deporte.
  • Realizar una readaptación específica antes de regresar completamente a actividades exigentes.

Y, especialmente, escuchar cómo responde nuestro cuerpo a medida que aumentamos la actividad.

 

RECUPERARSE ES VOLVER A ESTAR PREPARADO.

En NeuroSport Ávila, clínica especializada en fisioterapia avanzada, recuperación de lesiones y readaptación deportiva, trabajamos para que nuestros pacientes no solo dejen atrás el dolor, sino que recuperen su capacidad para volver a su actividad con seguridad.

Si has sufrido varias veces la misma lesión, tus molestias aparecen cada vez que intentas volver al deporte o tienes la sensación de que nunca terminas de recuperarte por completo, puede ser el momento de valorar qué está ocurriendo.

En NeuroSport Ávila podemos ayudarte a identificar qué factores pueden estar influyendo en tu recuperación y establecer un tratamiento adaptado a tus necesidades.

Abrir chat
1
¿Necesitas ayuda?
Hola 👋
Podemos solucionarte cualquier duda que tengas al momento.